La alimentación, en todas sus variantes culturales y en un sentido amplio, define la salud de las personas, su crecimiento y su desarrollo. La alimentación diaria de cada individuo debe contener una cantidad suficiente de nutrientes para cubrir la mayoría de las necesidades fisiológicas. Que a su vez, se hallan influenciadas por numerosos factores, como el sexo, la edad, el estado fisiológico (el embarazo, la lactancia y el crecimiento), la composición corporal, la actividad física y las características específicas de cada individuo.

La alimentación es saludable cuando favorece el buen estado de salud y disminuye el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con ella. La investigación epidemiológica ha demostrado una estrecha relación entre la alimentación y el riesgo para desarrollar enfermedades crónicas caracterizadas por una elevada morbimortalidad.
Una dieta balanceada debe contener:
1. Cantidades suficientes y adecuadas de alimentos.
¡Nunca poco, nunca demasiado! Se trata de mantener el tamaño de las porciones de alimentos en el punto equilibrado.
2. De todo para todos.
Deben incluir proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua.
¡Recuerda! No le temas a ningún alimento y dale calidad a tu cuerpo.
3. Una correcta proporción entre alimentos
Los alimentos deben servirse en porciones adecuadas y equilibradas entre sí, para obtener los nutrientes necesarios.
Solo divide imaginariamente tu plato en cuatro partes y organízalas así:
¼ parte para carnes, pescados o huevos.
¼ parte para granos, tubérculos y legumbres.
2/4 partes para vegetales y frutas.
No olvides hidratarte, toma al menos 2 litros de agua al día (Sanitas, s.f.)
4. Colores y sabores
Mientras más diversidad de colores, sabores y texturas hay en tu plato, ¡más nutrientes obtendrás de tu comida!
5. Alimentos en perfecto estado.
Una vez elegidos nuestros alimentos, es importante que consumirlos no represente un riesgo para nuestra salud.
La limpieza al preparar y consumir nuestros alimentos hará que gocemos plenamente del bienestar de llevar una dieta balanceada.