El envejecimiento de la población es una realidad y puede transformarse en un problema si no se lleva a cabo en el transcurrir una vida saludable.
Hace 35 años, a los 60 ó 65 años de edad ya se era considerado un anciano, porque sus capacidades habían disminuido, pero hoy esa edad se ha ido retrasando y las personas pueden llegar sanas a los 70 u 80 años, con plenas facultades y capacidades, funcionando autónomamente en la vida cotidiana.
Envejecemos desde el momento de la concepción y nos volvemos seniles cuando
presentamos disminución en las capacidades fisiológicas y anatómicas más allá
de lo normal.

El envejecimiento es inevitable, pero es distinto cuando el envejecimiento es exitoso, lo que requiere cuidados desde la concepción.
Según los geriatras, el envejecimiento exitoso contempla hábitos de vida saludable, cuidar la alimentación con productos naturales y multivitamínicos adecuados, no fumar, moderar el consumo de alcohol, hacer ejercicio físico de forma permanente, mantenerse activo desde el punto de vista intelectual.

Un punto importante son también las relaciones sociales: familia y amistades, por lo que es recomendable mantenerse activo, participando en grupos sociales y actividades de su comunidad.
De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud) “El envejecimiento saludable es un proceso continuo de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida”.