¿Cómo elegir la leche de fórmula adecuada para tu bebé?
No siempre una madre amamanta a su hijo. Los motivos son muy variados para no optar por la lactancia materna. Puede ocurrir que la leche que produce no resulte idónea para la correcta nutrición del bebé. También puede pasar que su situación social o laboral se lo impida; o sencillamente, que haya optado por no darle el pecho.
Cuando la lactancia materna no es posible, llega el momento de elegir una leche de fórmula para nuestro bebé, nos encontramos con que hay muchas en el mercado.

En la leche artificial o de fórmula se emplean leches modificadas, normalmente derivadas de leche de vaca, que simulan la composición bioquímica de la leche humana. Y cubren las necesidades energéticas que requiere el lactante para poder realizar los procesos metabólicos para su adecuado desarrollo y que se traducen en un 40-60 % de carbohidratos, 30-45 % de lípidos y un 7-15 % de
proteínas; además de vitaminas y minerales.
Existen distintas fórmulas: las de inicio o tipo 1, indicadas a partir de 0 meses, así como las de continuación o tipo 2, indicadas a partir de los seis meses de vida. A partir del año, ya se puede administrar leche entera de vaca o fórmulas de crecimiento.
En el mercado encontramos las conocidas como “leches especiales”: preparaciones diseñadas para cubrir las necesidades nutritivas de los lactantes con algún tipo de trastorno metabólico: sin lactosa, antirregurgitación, hidrolizadas, para problemas metabólicos, para prematuros y recién nacidos de
bajo peso.

La elección de la leche de fórmula dependerá de las preferencias de la madre, asesorada por el pediatra.
La leche artificial o formulada cubre las necesidades energéticas que precisa el lactante para poder realizar los procesos metabólicos para su desarrollo adecuado.